Es sólo una minoría que hace lobby
DIPUTADA CYNTHIA HOTTON
La diputada nacional Cynthia Hotton, del espacio “Valores para mi país”, se constituyó en una de las más tenaces y férreas opositoras al proyecto de ley de matrimonio entre personas del mismo sexo. La legisladora, de fe evangélica, manifestó su posición en los debates en la Cámara baja y en radio y TV y en la prensa gráfica. En varias oportunidades su punto de vista basado en sus convicciones cristianas fue cuestionado con dureza por los militantes de la causa
“gay”. Hotton respondió así a las consultas de El Puente.
-Usted es una protagonista directa del debate que se está dando en el Congreso sobre el proyecto de ley de matrimonio entre personas del mismo sexo. Desde su lugar, ¿considera que las opiniones que provienen del ámbito de la fe sufren una discriminación o desprecio en ese ámbito y en los medios de comunicación? ¿Las religiones son las grandes ignoradas a la hora de legislar? Si es así, ¿cuáles son sus causas?
-Considero que quienes pretenden imponer el matrimonio gay con adopción se valen de cualquier excusa para intentar descalificar la defensa que estamos llevando a cabo a favor de los valores, teniendo al interés superior del niño como una prioridad y no dejándolo a merced de una minoría. Sé que somos millones los que defendemos el matrimonio entre un hombre y una mujer. Sé que somos millones los que buscamos devolver a cada niño institucionalizado el hogar que perdieron con una mamá y un papá. Es por eso que no vamos a bajar los brazos. El próximo 13 de julio a las 18.30 nos volvemos a movilizar masivamente frente al Congreso para reclamar una mamá y un papá para los chicos que hoy no pueden expresarse. La concentración será justo un día antes de la votación del proyecto en el Senado. Defender los valores que hicieron grande a nuestra Nación debe ser motivo de orgullo y no de discriminación. Saber que luchamos por una causa noble nos debe dar más fuerzas para seguir movilizándonos.
-¿Existe una forma de cristianofobia en los países donde se ha desarrollado la civilización cristiana, como la Argentina? Si así fuera, ¿podría ponernos algunos ejemplos de esto en la Argentina y explicarnos por qué sucede esto?
-El preámbulo de nuestra Constitución Nacional sostiene que “Dios es fuente de toda razón y justicia”. No creo que hoy en día vivamos bajo una forma de cristianofobia. Por el contrario, considero que es sólo una minoría la que hace lobby para que se desvalorice la opinión de las personas que defienden valores, tienen como objetivo imponernos un nuevo orden de familia, un cambio rotundo en nuestra sociedad.
-El “matrimonio homosexual” --incluida la adopción de niños—no es una cuestión directamente relacionada con el respeto a la religión, pero afecta a los valores cristianos compartidos por la gran mayoría de los argentinos. Un gobierno y un Congreso que legislan prescindiendo del diálogo con la mayoría creyente y de espaldas a ella, ¿no se está dirigiendo contra la identidad religiosa de la nación?
-Legislar sobre la modificación del Código Civil sin consultar a los habitantes argentinos es ir en contra de la sociedad misma. El matrimonio homosexual con adopción afecta a todas las familias del país, es una decisión trascendental que no puede aplicarse sin conocer la opinión del pueblo. Es por eso que desde el Congreso estoy impulsando un proyecto de plebiscito, una consulta popular. Se dice que las leyes deben ser laicas, pero el espíritu de la ley conlleva las creencias del pueblo. En estos últimos meses se han realizado masivas concentraciones en más de 15 provincias en contra del matrimonio homosexual. Creo que eso no va a pasar desapercibido en el Senado.
-¿Qué podemos hacer los cristianos y las iglesias para defender nuestro derecho para opinar y participar en los debates legislativos desde el punto de vista de la fe?
-Primero, tenemos que votar a nuestros representantes con responsabilidad. Conociendo sus valores y el fundamento de sus decisiones. Segundo, tendremos que analizar los distintos ámbitos en donde queramos participar. Es necesario que los ciudadanos con valores se formen y comiencen a ocupar los lugares importantes donde se toman las decisiones en nuestro país. Para esto es preciso que comiencen a participar en los distintos partidos políticos, de manera tal que los futuros funcionarios públicos de nuestra nación ejerzan sus funciones de forma eficiente, con capacidad, “teniendo a Dios como fuente de toda razón y justicia”.
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